Psychosocial Intervention Psychosocial Intervention
Psychosocial Intervention 24 (2015) 71-8 - Vol. 24 No.2 DOI: 10.1016/j.psi.2015.05.001
El perdón ante transgresiones en las relaciones interpersonales
Forgiveness for transgressions in interpersonal relationships
Ana Mª Beltrán-Morillas, , Inmaculada Valor-Segura, Francisca Expósito
Departamento de Psicología Social, Facultad de Psicología, Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC), Universidad de Granada, Granada, España
Received 21 April 2015, Accepted 30 May 2015
Resumen

Mediante el perdón, las personas reducen las respuestas negativas hacia sus transgresores, encontrándose más motivadas a mostrar comportamientos positivos en su lugar. Esta investigación pretende aproximarse al fenómeno del perdón a través de dos estudios. En el primero participaron 101 estudiantes universitarios, teniendo como objetivo examinar los diferentes tipos de transgresiones en función del tipo de relación (amistad vs. pareja) y del género. En el segundo estudio (n = 201 participantes de la población general) se estudió la influencia del género, así como aspectos emocionales y motivacionales en la concesión de perdón ante una transgresión de infidelidad. Los resultados del primer estudio mostraron que la infidelidad es la transgresión que se percibe como más grave. En el segundo, los resultados mostraron que ante este tipo de transgresión, las mujeres perciben las consecuencias como más graves, tienen sentimientos más negativos, mayor empatía y mayor dependencia que los hombres. Asimismo, la empatía en hombres, así como la dependencia en mujeres, predicen una mayor venganza, traduciéndose en un menor perdón. Finalmente, los resultados mostraron que tanto en hombres como en mujeres, el afecto negativo media la relación entre la gravedad de la transgresión y la motivación de venganza como consecuencia de la infidelidad.

Keywords
  • Perdón
  • Transgresión
  • Género
  • Infidelidad
Abstract

Through forgiveness, people reduce negative responses toward their transgressors, and are more motivated to show positive behaviors instead. Two studies were performed with the aim to approach the phenomenon of forgiveness. The first study, in which 101 university students participated, aimed to examine the different types of transgressions depending on the type of relationship (friendship vs. couple) and gender. In the second study (n = 201 participants from general population), we studied the influence of gender, emotional, and motivational variables on forgiveness after infidelity betrayal. Results of the first study showed that infidelity is perceived as the most serious transgression. In the second study, results showed that in unfaithful transgression, women perceived the consequences as more serious, felt more negative emotions and showed greater empathy and dependency than men. Also, empathy in men as well as dependency in women were found to predict revenge, and resulted in less forgiveness. Finally, results showed that in both men and women, the negative affect mediated the relationship between severity of transgression and motivation to retaliate as a result of infidelity.

Keywords
  • Forgiveness
  • Betrayal
  • Gender
  • Infidelity

Los conflictos y transgresiones en las relaciones interpersonales son inevitables y pueden hacer que las personas acaben lastimadas o heridas, ya sea por amigos, familiares, conocidos o extraños (Karremans y Van Lange, 2004). La transgresión ha sido definida como la violación percibida por un miembro de la relación, de las normas pertinentes para la misma (Finkel, Rusbult, Kumashiro y Hannon, 2002), pudiendo ser normas específicas o compartidas culturalmente (Rusbult y Van Lange, 1996).

Generalmente, ante una transgresión pueden darse fundamentalmente dos tipos de respuestas (McCullough, 2001): 1) la evitación, es decir, la persona dañada o herida elude o evita a su transgresor para no dar lugar a la aparición de una respuesta relacionada con la transgresión sufrida, o 2) la venganza, a través de la cual, la víctima busca ocasiones para dañar a su transgresor. Aunque existen varias definiciones sobre el perdón, la más aceptada es la de McCullough, Worthington y Rachal (1997), quienes lo definen como un “conjunto de cambios motivacionales por el que uno se siente (a) menos motivado para tomar represalias contra el compañero que ofendió la relación, (b) menos motivado para mantener el alejamiento de los transgresores y (c) cada vez más motivados por la conciliación y buena voluntad hacia el transgresor” (pp. 321-322). El perdón puede ir dirigido a uno mismo, a una situación o a una persona (Fincham, 2000). En concreto, este trabajo se va a centrar en el último aspecto, tratando de describir el proceso del perdón desde la perspectiva de quien se ha sentido herido.

El fenómeno del perdón en las relaciones interpersonales

En las relaciones de pareja, las expectativas que tienen los miembros de la relación se basan principalmente en la preocupación de uno por el bienestar del otro, en el apoyo y en la ayuda incondicional. Sin embargo, las expectativas existentes en otras relaciones son distintas, no sintiéndose responsables del bienestar del otro, ni preocupados por ser correspondidos en la obtención de beneficios en la relación (Fitness, 2001). Estas diferencias son las que hacen que el perdón dependa fundamentalmente del contexto relacional en el que ocurre la transgresión, ya que dependiendo del tipo de relación van a existir diferentes roles así como diferentes necesidades psicológicas (Maio, Thomas, Fincham y Carnelley, 2008). Por ejemplo, en una relación de amistad se mantienen unas expectativas mutuas sobre el comportamiento del otro, que a diferencia de las relaciones de pareja se basan en el entendimiento compartido de las reglas de la amistad (Wiseman y Duck, 1995). Esas normas incluyen el respeto de la privacidad, es decir, compartir confidencias sin revelarlas a terceras personas, la voluntad para ayudar cuando sea necesario y no criticarse en público (Argyle y Henderson, 1985). Violar cualquiera de estas reglas en las que se basa la amistad puede valorarse como una transgresión y conducir a la ruptura de la relación (Fehr, 1996). Aun siendo así, el proceso del perdón en el contexto de las relaciones de pareja ha sido el más estudiado debido a que el vínculo emocional existente en este tipo de relaciones es mayor que el que pueda existir en otro tipo de relación (Dillow, Malachowski, Brann y Weber, 2011).

Finkel et al. (2002) proponen cuatro tipos de categorías en las que pueden producirse las transgresiones en el seno de las relaciones interpersonales íntimas: a) violación de la norma de la monogamia, es decir, la pareja ha sido infiel emocional o físicamente, o ha podido exhibir falta de compromiso; b) violación de las normas de dependencia, esto es, cuando uno de los miembros de la pareja muestra un comportamiento celoso o posesivo; c) violación de las normas de privacidad, o en otras palabras, cuando un miembro de la pareja comparte información privada de la pareja con los demás, vulnerando la intimidad de la misma; d) violación de las normas de decencia, es decir, cuando un miembro de la pareja miente o engaña al otro, le insulta, le avergüenza en público, o es crítico/a con él/ella. Dentro de esta categorización, la infidelidad ha sido considerada como la transgresión de mayor gravedad dentro del contexto de la pareja (Abrahamson, Hussain, Khan y Schofield, 2012), caracterizándose como una implicación emocional o compromiso sexual con una tercera persona que viola las normas de exclusividad relacional (Tafoya y Spitzberg, 2007) y que a menudo conduce a la disolución de la relación, siendo la infidelidad sexual la más molesta y la que menos se tiende a perdonar (Pettijoh y Ndoni, 2013).

Variables que influyen en la capacidad de perdonar

Severidad o gravedad de la transgresión. Existe evidencia empírica que muestra que la probabilidad de perdón es inversamente proporcional a la gravedad percibida (Waldron y Kelley, 2005). Asimismo, en relación al género, la literatura muestra que las mujeres (vs. hombres) perciben la transgresión como más grave, debido a que los hombres tienen un umbral más elevado de dolor físico y emocional (Schumman y Ross, 2010).

Afecto negativo. Considerado una de las variables relevantes en relación al perdón (Fehr, Gelfand y Nag, 2010). Merolla (2008) analizó las emociones negativas tras una transgresión, calificándolas como afectos negativos en curso. Para dicho autor, esto no sería más que la experiencia continuada de emociones negativas como el dolor, enfado y tristeza, siendo tales emociones las más experimentadas tras una transgresión relacional y las que disminuyen en mayor medida la probabilidad de conceder perdón. Este es el resultado cuando una de las partes se muestra herida a causa de una acción de la otra, dando lugar a una experiencia subjetiva de “no-perdón”, caracterizada por sentimientos de dolor, rabia, ilusión de venganza y comportamientos de evitación hacia la otra persona (Prieto-Ursúa et al., 2012). En relación al género, la evidencia muestra que, en comparación con los hombres, las mujeres sienten con mayor intensidad todo tipo de emociones, tanto negativas como positivas (Valor-Segura, Expósito y Moya, 2010).

Por último, la relación entre la gravedad de la transgresión y el perdón está tan asumida y aceptada por la literatura sobre el perdón (Fincham, 2000), que ha generado poco análisis. Algunos estudios han apuntado al afecto negativo como el mediador más fuerte del perdón, de manera que el afecto negativo generado tras una transgresión podría actuar como un mediador entre la gravedad y la motivación de venganza o no perdón (Green, DeCourville y Sadava, 2012). Dado que la literatura avala que, en relación con los hombres, las mujeres son las que perciben como más graves las consecuencias originadas tras una transgresión, sufriendo además un mayor afecto negativo (Schumman y Ross, 2010), se examinará la gravedad, el afecto negativo y la venganza desde una perspectiva de género. Para ello, se ha diseñado el modelo conceptual que aparece en la figura 1.

Figura 1.
(0.07MB).

Modelo conceptual que muestra la relación propuesta entre la gravedad de las consecuencias y la venganza mediada por el afecto negativo y moderada por el género.

Empatía. La empatía ha sido relacionada directamente con el perdón interpersonal (Paleari, Regalia y Fincham, 2005), teniendo como nexo común que ambos centran su interés en la otra persona más que en uno mismo (Moreno y Fernández, 2011). De esta manera, la empatía que sienta la víctima hacia su transgresor/a es fundamental para cultivar el perdón (Witvliet, Mohr, Hinman y Knoll, 2014), atesorando una mayor compasión, teniendo en cuenta las necesidades del transgresor y experimentando una transformación de emociones negativas a emociones positivas hacia el mismo (McCullough et al., 1997). Respecto al género, hay evidencia empírica que muestra una mayor empatía en las mujeres que en los hombres (Carlo, Raffaelli, Laible y Meyer, 1999).

Dependencia. La dependencia de la pareja también parece estar relacionada con una mayor capacidad de perdonar (Pelucci, Paleari, Regalia y Fincham, 2013). La dependencia emocional puede describirse a partir de los comportamientos de la persona que afectan de manera directa a sus relaciones interpersonales, buscando con éstos obtener atención o mantener la cercanía (Guzmán, 2010). De esta manera, la persona dependiente necesita de forma continuada la presencia de otra persona, así como su aprobación constante, respondiendo con una mayor probabilidad de perdón ante una transgresión. Se han observado diferencias de género respecto a la relación entre dependencia emocional y perdón. Las mujeres dependientes atribuyen el conflicto a sus propios errores y defectos, lo que unido a sentimientos de inferioridad y derrota y de pérdida de control les lleva a perdonar a la pareja, evitando así posibles situaciones conflictivas (Valor-Segura, Expósito y Moya, 2014; Valor-Segura, Expósito, Moya y Kluwer, 2014).

La presente investigación tiene como finalidad contribuir a la comprensión del fenómeno del proceso de perdón en las relaciones interpersonales. Para ello, se diseñaron dos estudios; el primero tiene como objetivos: a) examinar los diferentes tipos de transgresiones en función del tipo de relación (amistad vs. pareja), así como explorar qué tipo de traición se percibe con mayor gravedad, esperándose que de todas las traiciones presentadas la infidelidad se perciba como la más grave (hipótesis 1) y b) analizar si existen diferencias de género en la gravedad de las consecuencias derivadas de las transgresiones, esperándose que las mujeres percibirán mayor gravedad en las consecuencias que los hombres (hipótesis 2). Por otro lado, se espera encontrar que la gravedad de las consecuencias originadas por la transgresión sea predictiva de un menor perdón, de manera que aquellas personas que perciban una mayor gravedad tendrán una menor capacidad de perdonar (hipótesis 3).

El estudio 2 tiene como objetivo examinar la influencia del género, así como aspectos emocionales y motivacionales, en la concesión de perdón ante una infidelidad. Para ello se pretende: a) comprobar si existen diferencias de género en relación al afecto negativo y la gravedad de las consecuencias, esperándose que las mujeres (vs. hombres) perciban una mayor gravedad y sientan un mayor afecto negativo (hipótesis 4), así como que el afecto negativo medie el efecto de la gravedad de las consecuencias sobre la motivación de venganza, esperándose que el efecto sea mayor en mujeres que en hombres (hipótesis 5); de igual modo se esperan encontrar diferencias de género en la empatía y la dependencia, confiándose en que las mujeres sean más empáticas y dependientes que los hombres (hipótesis 6); b) analizar los aspectos emocionales y motivacionales que influyen en la decisión de perdonar una infidelidad, esperándose que la empatía y la dependencia hacia la pareja sean predictoras de un mayor perdón, hallándose este efecto fundamentalmente en mujeres (vs. hombres) (hipótesis 7).

Estudio 1

Método

Participantes

La muestra estuvo compuesta por 101 estudiantes de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Granada: 79 mujeres y 22 hombres de entre 18 y 54 años y una media de edad de 21.57 años (DT = 5.82).

Procedimiento y diseño

Los sujetos accedieron a participar en el estudio de manera voluntaria y a cambio se les recompensó con puntuación extra en una de las asignaturas que cursaban. Se les informó del anonimato de sus respuestas y se les garantizó total confidencialidad. Se trata de un diseño pre-experimental exploratorio (Montero y León, 2007), en el que se diseñó un cuadernillo en el que se pedía a la mitad de los participantes que anotaran una traición que recordaran haber recibido de la pareja y a la otra mitad que anotaran una traición que recordaran haber recibido de un/a amigo/a.

Instrumentos

Tipo de traición recibida. Mediante la técnica del incidente crítico (Flanagan, 1954), se les pidió a los participantes que describiesen de manera detallada una transgresión sufrida de la persona indicada en las instrucciones (amigo/a vs. pareja). A continuación se recabaron los diferentes tipos de transgresiones informados por cada uno de los participantes del estudio y se clasificaron de acuerdo a la categorización de Finkel et al. (2002).

Gravedad de la ofensa (Schumann, 2012). Se preguntaba sobre la severidad de la ofensa percibida (“¿en qué medida fueron graves las consecuencias de las acciones de tu pareja/tu amigo/a para ti?”). El formato de respuesta es de tipo Likert, oscilando entre 1 (nada graves) y 7 (muy graves).

Escala de motivaciones transgresoras (Transgression-Related Interpersonal Scale-12-Item Form, TRIM-12; McCullough et al., 1998). Evalúa cómo responden las personas ante las ofensas interpersonales. Consta de 12 ítems divididos en dos subescalas: evitación (7 ítems) (e.g., “encuentro dificultad para actuar de forma sincera hacia él/ella”) y venganza (5 ítems) (e.g., “haré que él/ella pague por lo que hizo”). El formato de respuesta es tipo Likert con 5 opciones de respuesta que oscilan de 1 (totalmente en desacuerdo) a 5 (totalmente de acuerdo). En el presente estudio se obtuvieron coeficientes alfa de .94 para la subescala de evitación y de .79 para la subescala de venganza.

Resultados

Transgresiones interpersonales

Los participantes experimentaron una variedad de transgresiones interpersonales, tanto en la condición de pareja como en la de amistad, que fueron categorizadas siguiendo la categorización de Finkel et al. (2002). Las tipologías de traiciones recibidas por parte de la pareja fueron: violaciones de las normas de decencia (mentiras, desprecio o insultos) en un 41.7%, violaciones de la monogamia (infidelidad) en un 33.3%, violaciones de la dependencia (celos o posesión) en un 14.6% y, por último, violaciones de la privacidad de la persona (confianza) en un 10.4%. En cuanto a las tipologías de las distintas traiciones recibidas por parte de un/a amigo/a, éstas fueron: violaciones de la decencia (mentiras, desprecio o insultos) en un 49%, violaciones de la privacidad de la persona (confianza) en un 32.7% y violaciones de la dependencia (celos posesión) en un 18.3%.

Efecto de la condición de transgresión, del tipo de traición y del género en la percepción de gravedad de la transgresión

Para poner a prueba las hipótesis 1 y 2, se llevaron a cabo diferentes ANOVA con cada una de las VI, “condición de transgresión”, “tipo de transgresión” y “género del participante”, utilizándose como VD la “gravedad percibida de las consecuencias de la transgresión”. La tabla 1 recoge las puntuaciones medias y desviaciones típicas de los participantes en la gravedad de las consecuencias derivadas de las transgresiones en cada una de las distintas condiciones (pareja vs. amistad) en función del tipo de transgresión. En primer lugar, los resultados no mostraron diferencias significativas en la “condición de transgresión” (pareja vs. amistad, p = .66). Sin embargo, sí mostraron un efecto principal del “tipo de transgresión”, F(3, 83) = 3.44, p = .02, η2 = .111, percibiéndose una mayor gravedad en la transgresión referente a la monogamia o infidelidad (M = 6.19) respecto a los demás tipos de transgresiones (ver tabla 1), confirmando la hipótesis 1. Respecto al género, no se obtuvieron efectos significativos en la “gravedad percibida de las consecuencias de la transgresión” (p = .98), no cumpliéndose la hipótesis 2.

Tabla 1.

Puntuaciones medias y desviaciones típicas de los participantes en la gravedad percibida de las consecuencias de las transgresiones en función de la condición (pareja vs. amistad) y tipo de traición (estudio 1)

  ParejaAmistad     
  Infidelidad  Dependencia  Privacidad  Decencia  Dependencia  Privacidad  Decencia       
  M (DT)  M (DT)  M (DT)  M (DT)  M (DT)  M (DT)  M (DT)  gl  F  η2 
Gravedad consecuencias  6.19(1.05)  4.43(1.51)  5.24(1.67)  4.05(1.75)  4.78(1.86)  4.94(1.69)  4.79(1.53)  3.44*  .111 

*p < .05, ** p < .01, *** p < .001

Efecto de la gravedad de las consecuencias de la transgresión en el perdón

Con la finalidad de poner a prueba la hipótesis 3, y ver en qué medida la gravedad percibida de las consecuencias de la transgresión predice el perdón, se llevó a cabo un análisis de regresión lineal simple. Se incluyeron en los análisis las dimensiones del perdón, siendo la evitación y la venganza las variables criterio y la gravedad de las consecuencias la variable predictora. Los resultados indicaron que la variable gravedad predecía un menor perdón en la dimensión “evitación” (R2 = .11), F(1, 96) = 11.61, β = .33, t (96) = 3.41, p < .001, indicando que una mayor percepción de la gravedad de las consecuencias predice una mayor evitación hacia el transgresor o la transgresora. Respecto a la dimensión “venganza”, no se obtuvieron puntuaciones significativas en relación a la variable “gravedad percibida de las consecuencias” (R2 = .01), F(1, 96) = 1.04, p = .31.

Estudio 2

En relación a los resultados del primer estudio, donde se constató que la infidelidad es la transgresión que se percibe como más grave dentro del contexto relacional de pareja, se diseñó un segundo estudio cuyo objetivo principal era analizar el perdón de una transgresión de infidelidad en una muestra de población general con la intención de replicar estos resultados.

Método

Participantes

La muestra estuvo compuesta por 201 participantes de población general (101 mujeres y 100 hombres), con edades comprendidas entre los 18 y 72 años y una media de edad de 28.84 (DT = 11.56).

Procedimiento y diseño

Los participantes accedieron de manera voluntaria a participar en el estudio realizado en la estación de autobuses de Granada, informándoles del anonimato de sus respuestas y garantizándoles confidencialidad. Se trata de un diseño cuasi experimental (Montero y León, 2007).

Se presentó a los participantes la descripción de un escenario que relataba un incidente de infidelidad sexual en función del género al que pertenecían (si eran hombres leían un escenario en el cual la persona que cometía la transgresión era una mujer y viceversa). A continuación, respondían en un cuadernillo diseñado con las medidas de interés.

Instrumentos

Gravedad de la ofensa (Schumann, 2012). Descrita en el estudio 1.

Escala de motivaciones transgresoras (Transgression-Related Interpersonal Scale-12-Item Form, TRIM-12; McCullough et al., 1998), descrita en el estudio 1. En esta muestra, el coeficiente alfa para la subescala de evitación fue de .94 y de .85 para la subescala de venganza.

Escala de Afecto Positivo y Afecto Negativo (PANAS; Sandín et al., 1999). Mide la afectividad de los sujetos en un momento determinado. Está compuesto por 20 ítems divididos en dos subescalas: afecto positivo (10 ítems), por ejemplo interés (“me siento interesado/a”) o animación (“me siento animado/a”) y afecto negativo (10 ítems), por ejemplo tensión (“me siento tenso/a”) o enfado (“me siento enfadado/a). El formato de respuesta es tipo Likert con 5 opciones de respuesta de 1 (nada) a 5 (mucho). En este estudio se utilizó solo la subescala de afecto negativo, obteniéndose un coeficiente alfa de .74.

Escala de Empatía (Interpersonal Reactivity Index, IRI; Davis, 1980; adaptada al castellano por Mestre, Frías y Samper, 2004). Evalúa la empatía desde una perspectiva multidimensional. Consta de 28 ítems distribuidos en cuatro subescalas con siete ítems cada una de ellas: toma de perspectiva (PT) (e.g., “a menudo encuentro difícil ver las cosas desde el punto de vista de otra persona”), fantasía (FS) (e.g., “sueño y fantaseo, bastante a menudo, acerca de las cosas que me podrían suceder”), preocupación empática (EC) (e.g., “a menudo tengo sentimientos tiernos y de preocupación hacia la gente menos afortunada que yo”) y malestar personal (PD) (e.g., “en situaciones de emergencia me siento aprensivo e incómodo”). El formato de respuesta es tipo Likert con 5 opciones de respuesta, que oscilan de 1 (no me describe bien) a 5 (me describe muy bien). En el presente estudio el coeficiente alfa para las distintas subescalas fue de .68 en la de fantasía (FS), de .66 en malestar personal (PD), de .63 en toma de perspectiva (PT) y de .56 en preocupación empática (EC), algo inferiores a los obtenidos por el autor en el estudio de Davis (1980).

- Escala de Dependencia Específica hacia la Pareja (Valor-Segura, Expósito y Moya, 2009). Evalúa el apego ansioso, la dependencia exclusiva y la dependencia emocional como componentes del constructo de dependencia interpersonal hacia la pareja. Consta de 17 ítems con un formato de respuesta tipo Likert con 6 opciones de respuesta, de 1 (totalmente en desacuerdo) a 6 (totalmente de acuerdo). Para el presente estudio se utilizó la subescala de dependencia emocional (6 ítems) (e.g., “tener una unión cercana con mi pareja me hace sentir seguro/a”), obteniéndose un coeficiente alfa de .79.

Resultados

Efecto del género en la gravedad de las consecuencias y afecto negativo

Para ver el efecto del género en la gravedad de las consecuencias, así como en el afecto negativo derivado de la transgresión de infidelidad (hipótesis 4), se realizó una prueba t de Student para muestras independientes, con el “género del participante” como VI y como VD “gravedad de las consecuencias” y “afecto negativo” (PANAS). Tal y como se observa en la tabla 2, los resultados muestran diferencias significativas en ambas medidas, siendo las mujeres las que obtienen mayores puntuacionesen comparación con los hombres, confirmándose así la hipótesis 4.

Tabla 2.

Diferencias de género en la gravedad de las consecuencias, afecto negativo derivado de la transgresión, dependencia emocional y empatía (estudio 2)

  Mujeres M (DT)  Hombres M (DT)  t  p 
Gravedad consecuencias  6.17 (1.30)  5.75 (1.64)  -2.00  .047 
Afecto negativo (PANAS)  3.66 (0.68)  3.40 (.75)  -2.58  .011 
Dependencia emocional (SDSS)  4.64 (1.08)  4.19 (1.03)  -2.96  .003 
Fantasía (IRI)  3.35 (0.71)  3.09 (.73)  -2.50  .013 
Preocupación empática (IRI)  4.01 (0.53)  3.77 (.61)  -2.99  .003 
Toma de perspectiva (IRI)  3.66 (0.63)  3.44 (.63)  -2.46  .015 
Malestar personal (IRI)  2.68 (0.64)  2.51 (.70)  -1.84  .068 
El efecto mediador del afecto negativo (PANAS) entre la gravedad de las consecuencias y la venganza (TRIM-12) moderado por el género

Para poner a prueba la hipótesis 5, se realizó una mediación moderada siguiendo los pasos de Preacher y Hayes (2004). De acuerdo con las directrices de estos autores, deben darse cuatro condiciones: (a) un efecto directo significativo de la gravedad de las consecuencias en la motivación de venganza (no perdón) hacia la persona transgresora, (b) un efecto significativo entre la gravedad y el afecto negativo, (c) un efecto significativo del afecto negativo en la motivación de venganza y (d) un efecto indirecto condicional de la gravedad en la motivación de venganza a través del afecto negativo, dependiendo del sexo del participante (es decir, la relación entre la gravedad de las consecuencias y la motivación de venganza está mediada por el afecto negativo, con mayor intensidad en las mujeres en comparación con los hombres).

Se utilizó el modelo 7 del programa PROCESS descrito por Hayes (2013) y se generó un intervalo del confianza del 95% sobre la base del método bootstrapping, con 5000 repeticiones para el efecto indirecto condicionado por el sexo del participante. El efecto indirecto condicional es significativo donde el intervalo de confianza no contiene el valor 0. Los resultados se recogen en la tabla 3.

Tabla 3.

Resultados de la regresión para la mediación moderada (estudio 2)

  Outcome: afecto negativoOutcome: venganza
Predictores  Coeficientes  SE  LLCI  ULCI  Coeficientes  SE  LLCI  ULCI 
Constant  3.52***  .04  3.43  3.60  .80*  .34  .14  1.46 
Gravedad  .26***  .03  .20  .33  .08  .04  -.00  .17 
Afecto negativo          .30**  .09  .11  .49 
Género  .15  .08  -.02  .32         
Gravedad x género  .14*  .06  .02  .27         
R2  .31***        .09***       
Género  Efectos indirectos    Boot SE    Boot LLCI    Boot ULCI   
Hombres  .057    .025    .019    .119   
Mujeres  .100    .033    .042    .178   

Nota. Los coeficientes de regresión no estandarizados se presentan en la Tabla 3. Tamaño bootstrap: 5000. El efecto indirecto es significativo donde los intervalos de confianza no contienen el valor 0. LLCI = nivel inferior al 95% del intervalo de confianza en percentil bootstrap; SE: error estándar; ULCI: nivel superior al 95% del intervalo de confianza en percentil bootstrap.

*p< .05, ** p< .01, *** p< .001

Los resultados revelaron un efecto (marginal) de la gravedad en la venganza (condición 1) y un efecto de la gravedad en el afecto negativo (condición 2). A su vez, los resultados mostraron una interacción significativa de la gravedad con el sexo en el afecto negativo. Asimismo, se observa un efecto significativo del afecto negativo con la motivación de venganza (condición 3). Por último, se examinó la condición 4 para comprobar que el efecto indirecto condicional de la gravedad en la venganza a través del afecto negativo difería en función del sexo del participante. En la parte inferior de la tabla 3 se muestran los efectos indirectos para cada sexo. De conformidad con las expectativas, los resultados demostraron que aunque el efecto indirecto condicional de la gravedad en la motivación de venganza a través del afecto negativo fue significativo tanto en mujeres como en hombres, sin embargo, como se puede observar en la figura 2, este efecto de la gravedad en el afecto negativo apareció con mayor intensidad en mujeres (vs. hombres), confirmándose la hipótesis 5.

Figura 2.
(0.09MB).

Interacción entre el género de los participantes y sus puntuaciones sobre la gravedad en el afecto negativo.

Efecto del género en la dependencia hacia la pareja y empatía

Para ver el efecto del género en la empatía y dependencia hacia la pareja (hipótesis 6), se realizó una prueba t de Student para muestras independientes, con el “género del participante” como VI y como VD las subescalas que componen la escala de “empatía” (fantasía, preocupación empática, toma de perspectiva y distrés o malestar personal) y la “dependencia emocional”. Los resultados obtenidos muestran diferencias significativas tanto en “dependencia emocional” como en las distintas subescalas que componen la escala de empatía (IRI), a excepción de la subescala “malestar personal”, siendo en ambas las mujeres las que obtienen mayores puntuaciones (vs. hombres), confirmándose la hipótesis 6 (tabla 2).

Efecto del género, dependencia y empatía en el perdón

Para poner a prueba la hipótesis 7, y ver en qué medida las variables relativas a la dependencia emocional y la empatía predicen el perdón en hombres y en mujeres, llevamos a cabo un análisis de regresión lineal simple. Se realizó un análisis para cada una de las dimensiones del perdón (evitación y venganza) como variable criterio y la dependencia emocional y empatía como variables predictoras (tabla 4). Para la dimensión “venganza”, los resultados apuntaron como variables predictoras en el caso de los hombres la fantasía (β=-.226, p = .028) y el distrés o malestar personal (b = .212, p = .051), de modo que una mayor fantasía así como un mayor distrés o malestar personal predicen una mayor venganza de éstos hacia la persona transgresora, lo que se traduce en un menor perdón. En cambio, en las mujeres la variable predictora en la dimensión “venganza” fue la dependencia emocional (b = .245, p = .017), de modo que una mayor dependencia emocional predice una mayor venganza hacia la persona que origina la transgresión, es decir un menor perdón. Respecto a la dimensión “evitación”, los resultados no mostraron puntuaciones significativas ni en hombres ni en mujeres en ninguna de las variables predictoras.

Tabla 4.

Efecto de la empatía y dependencia emocional en el perdón en función del género (estudio 2)

  Venganza      Evitación
  HombresMujeresHombresMujeres
  β  t  p  ΔR2  β  t  p  ΔR2  β  t  p  ΔR2  β  t  p  ΔR2 
        .119        .093        .063        .048 
Fantasía  -.226  -2.231  .028    -.032  -.291  .772    -.185  -1.769  .080    -.046  -.410  .683   
Preocupación empática  -.089  -.818  .415    -.169  -1.434  .155    -.013  -.120  .905    .102  .845  .400   
Toma de perspectiva  -.067  -.587  .559    -.110  -.1034  .304    .116  .985  .327    -.016  -.143  .887   
Malestar personal  .212  1.974  .051    .039  .369  .713    .110  .993  .323    .186  1.741  .085   
Dependencia emocional  .007  .072  .943    .245  2.419  .017    .135  1.344  .182    .032  .312  .755   
Discusión

Las expresiones de perdón sirven para reparar y mejorar las relaciones interpersonales, aunque no por ello el perdón siempre deba implicar una reconciliación (Gordon y Baucom, 1998). Los incidentes derivados de las transgresiones suelen crear una deuda interpersonal, produciendo perfiles característicos de emociones, cogniciones y comportamientos negativos que afectan a las relaciones (Finkel et al., 2002).

El propósito de esta investigación consistió en estudiar el perdón desde la perspectiva de la persona transgredida o herida y contribuir con ello a la comprensión de este fenómeno en las relaciones interpersonales, concretamente al proceso del perdón referido a la transgresión relacional de la monogamia o infidelidad. Los resultados del estudio 1 mostraron, en relación a la gravedad de la ofensa, que la transgresión que se percibe como más grave es la referida a la violación de la norma de la monogamia, es decir, la infidelidad, consistente con la investigación previa (Abrahamson et al., 2012; Karremans y Van Lange, 2004). Asimismo, los resultados mostraron que una mayor percepción de gravedad de las consecuencias derivadas de una transgresión predice una mayor evitación hacia la persona transgresora. Esto podría deberse en parte a que los individuos que experimentan más pensamientos negativos y recurrentes acerca de la transgresión perciben la ofensa como muy grave y tienden a evitar en mayor medida a la persona causante de la misma y, por consiguiente, le conceden un menor perdón (Pronk, Karremans, Overbeek, Vermulst y Wigboldus, 2010).

En cuanto a diferencias de género, los resultados evidenciaron que son las mujeres las que perciben con mayor gravedad las consecuencias de la transgresión de infidelidad, ya que éstas tienden a experimentar en mayor medida que los hombres tanto emociones positivas como emociones negativas (Valor-Segura et al., 2010). Siguiendo en la línea de estos resultados, se esperaba que el afecto negativo mediase la relación entre la gravedad percibida de la ofensa y el perdón en mujeres (vs. hombres), indicando los resultados dicho efecto en ambos casos aunque, como se esperaba, con mayor intensidad en mujeres. Una posible explicación a este resultado podría apuntar al hecho de que tanto el grado de severidad de la transgresión como las emociones que se originan tras la misma estaban relacionadas con la infidelidad, una de las transgresiones más graves dentro del contexto relacional (Abrahamson et al., 2012; Karremans y Van Lange, 2004) y la que menos se tiende a perdonar tanto en hombres como en mujeres (Pettijoh y Ndoni, 2013). Tal y como argumentan Worthington y Scherer (2004), el perdón es una respuesta de afrontamiento orientada a la emoción, que sustituye las emociones negativas asociadas con rencor por emociones positivas, teniendo en cuenta que en esta transformación de afecto negativo en positivo tiene un papel importante la severidad percibida de la ofensa.

Respecto a la empatía, los resultados muestran que las mujeres son más empáticas que los hombres (Carlo et al., 1999), lo que está relacionado con tener mayor compasión, preocupación y cariño ante el malestar de los otros, en comparación con los hombres (Mestre et al., 2004). A este tipo de emociones relacionadas con la empatía se las denomina “empatía emocional”, que a su vez, según la literatura, facilita el perdón (McCullough et al., 1997; McCullough et al., 1998). Los resultados mostraron que, en el caso de los hombres, las subescalas de “fantasía” y “distrés o malestar personal” (empatía) predicen una mayor venganza (menor perdón) hacia la persona transgresora. Esto es, cuando los hombres tienen una baja capacidad imaginativa para ponerse en situaciones ficticias, así como cuando se sienten mal como consecuencia de una transgresión, tienden a tener una mayor motivación de venganza hacia la persona transgresora. Ese malestar es mayor cuando la ofensa ocurre en las relaciones de pareja, ya que el vínculo de unión afectiva en este tipo de relaciones es mayor que el que pueda existir en cualquier otro tipo de relación (McCullough et al., 1998; McCullough et al., 1997). Además, en el caso de los hombres, recibir una transgresión por parte de la pareja podría denotar una pérdida en la lucha por el poder, lo que hace que aumente su malestar, llevándoles a generar un mayor sentimiento de ira y una mayor motivación de venganza, ya que los hombres (vs. mujeres) son menos propensos a admitir irregularidades en su relación (Schumman y Ross, 2010).

En relación con la dependencia emocional y el género, los resultados mostraron que las mujeres puntuaban más alto en dependencia en comparación con los hombres. Esto sugiere que las mujeres pueden experimentar una mayor carencia de seguridad y apoyo, así como una acentuada confianza en la relación de pareja como principio esencial para su autoestima, identidad y funcionamiento general de su persona (Bornstein, 1993). Esta idea coincide con el resultado encontrado en mujeres entre dependencia emocional y perdón, en el sentido de que una mayor dependencia emocional predice una mayor venganza (menor perdón) hacia la pareja. Una posible explicación podría ser que ante una transgresión o conflicto grave como una infidelidad, las personas dependientes podrían estar motivadas por una sed de venganza alimentada de un gran sentimiento de ira, que puede llevarles a emitir más respuestas de tipo violento. La investigación previa ha mostrado que ante un conflicto la alta dependencia se relaciona con mayores sentimientos negativos, lo que se traduce en comportamientos de tipo coercitivo o violentos (Valor-Segura, Expósito, Moya y Kluwer, 2014).

Si bien el trabajo realizado aporta datos que van en la línea de lo esperado y animan a seguir investigando en esta dirección, existen una serie de limitaciones que trataremos de solventar en futuras investigaciones.

Una de ellas tiene que ver con las escalas utilizadas en el estudio, haciendo referencia, por un lado, a una baja fiabilidad (IRI) y, por otro lado, a la inexistencia de instrumentos o escalas de perdón adaptadas a la población española.

Asimismo, en estudios futuros se deberían tener en cuenta otro tipo de variables, como el tiempo transcurrido desde la transgresión (Fehr et al., 2010), la rumiación (Paleari et al., 2005), la atribución de responsabilidad (Struthers, Eaton, Santelli, Uchiyama y Shirvani, 2008), la edad (Fehr et al., 2010) o la religiosidad (Lutjen, Silton y Franelly, 2012), entre otras. Estudios futuros también tendrán en cuenta la perspectiva de quien ha ofendido o transgredido (Riek, 2010) y el estudio de transgresiones graves como la violencia física o emocional (Williams, Richardson, Hammock y Janit, 2012), tanto desde la perspectiva del transgresor como de la víctima (Boira, Carbajosa y Marcuello, 2013).

A modo de conclusión, cabe señalar que es de gran importancia avanzar en el estudio del perdón en las relaciones interpersonales, ya que puede ayudarnos a mantener relaciones sanas y un adecuado funcionamiento psicológico, así como también nos puede ofrecer oportunidades para el reconocimiento de un significado más profundo de la transgresión, desarrollando una mayor compasión hacia los demás, valorando los sistemas de apoyo social y descubriendo un renovado sentido del propósito en la vida.

Conflicto de intereses

Los autores de este artículo declaran que no tienen ningún conflicto de intereses.

Financiación

Esta investigación ha sido posible gracias a la financiación concedida por el Ministerio de Educación y Ciencia al proyecto I+D “Ideología sexista y diferencias de poder en el origen y mantenimiento del acoso sexual” (Ref. PSI2011–29720).

Agradecimientos

Agradecemos a los revisores, y especialmente al editor asociado, por sus útiles y constructivos comentarios sobre el manuscrito.

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